
Vivía en su mundo de nubes, que alguien había tejido antes para ella.
Solo en noches de Luna Llena, salía con su caja, para llenarla de materias.
Esa Luna salió como tantas otras, pero encontró tanto que ver, que sintió.
Y al volver, su mundo estaba lejos, tanto pesaba la caja que no podía llegar.
Vivió fuera de sus nubes, varias lunas blancas… Aun no ha llegado a casa;
La puedes ver en las calles con su caja, ella prefiere no vaciarla, pasar frío,
desconsuelo y soledad; ya llegaré se repite. Pero aquello que vivió solo una Luna llena
no quiere perder lo.
* Hoy sentada en adoquines grises, los ángeles susurran su nombre, ella sonríe en su pena, y espera, recuerda y suspira…
Ya vendrá



















