
Vale de acuerdo; todas sabemos, al menos quiero pensar que las que podéis estar leyendo esto sí, que los cuentos que nos contaban de pequeñas son la mayoría mentira.
No quiero pensar que todos son mentira, al menos las moralejas tienen su que.
Con el tiempo empiezas a ser práctica y colocar los pies en el suelo, ya no esperas que cuando algo te cuesta mucho de conseguir, es porque lo conseguirás seguro, o que si eres buena la razón andará de tu lado, o que el príncipe azul existe y llamara a tu puerta…
Intentas a toda costa encontrar el equilibrio de aquello que te contaron sucedería, con aquello que sucede y por supuesto lo que desearías que sucediera.
Tarde o temprano las mujeres conseguimos equilibrarnos, no sin dejar de pasar por una cantidad de penas, pesares, lloros, llantos y explosiones de todo tipo.
Bien imaginaros por un momento haber transcurrido ya esta etapa, saber que te has de espabilar por ti sola si quieres mantenerte a flote, y de pronto un día en tu casa, con tus tareas, tus facturas, tus zapatillas, tu vestido gastado, tus greñas y toda tu vida en una mochila, El Príncipe Azul llama a tú puerta!!; que coño haces entonces? Enserio qué haces, lo dejas todo para empezar, te asustas de tal forma qué ni le entreabres la puerta?
Tus equilibrios tiemblan, tus teorías, tus formas y funciones se van a la porra. Y piensas era verdad lo de los cuentos?
Angels