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dilluns, 27 d’abril de 2009

Sentada al borde del día


Sentada en el borde del día, todavía recuerdo qué se siente cuando alcanzan los rayos de sol, le miro.
Es alto y su piel morena me atrae, sigo observándole consciente de que él no lo sabe.
Despierto mi mente tranquila, y aparecen como un dulce sueño señales de su calor.
Vivo aquel instante primero, cuando nuestras miradas se cruzaron y nos fundimos sin preguntas, sin preámbulos, sin esperas. Y así momento por momento, vienen a mi, todos los instantes vividos y por vivir.
Yo lloraba sin saberlo lloraba, él se acerco suave, acarició mi cara, curando mi alma.
Adoro despertarme a su lado, cogernos de la mano, sentir su presencia aunque no este, formar futuros sin fecha, cambiar mi rumbo, cocinar su tarta, esperarle despierta, contarle mis secretos, vestirme para él, escuchar su música, inventarnos risas, amarnos sin pudor, saber que existe, pintar la casa, pasear con lluvia…
He de acordarme, antes de nada, antes de besarle debo decirle que le esperaba; he de acordarme antes de nada, de dejarle decir que me esperaba.
Y así será cuando nos conozcamos, lo primero que nos diremos será; ahora ya estamos en casa.

Ángels

1 comentari:

angels ha dit...

En el budismo se practica una acción de búsqueda llamada nyübu, que significa ir a las montañas para comprendernos a nosotros mismos y restablecer nuestra conexión.
Es un ritual relacionado con los ciclos de la tierra,la siembra,la cosecha.