"... No duró mucho más que la primera vez. Mientras me corría, pequeñas bombas atómicas estallaban en mi cabeza. Con una sensibilidad exacerbada, podía sentir cómo mi penis palpitante se expandía dentro de su vulva y a ella suspirar mientras me vaciaba en su interior..."
Te he buscado, en esas luces apagadas. Te he buscado en todas y no te he encontrado. También te he buscado por debajo de las piedras. Miré en el subsuelo, te busqué de noche, miré de encontrarte; bajando los parpados. En aquel eclipse, y en cada cerrado. Mirando en las cajas llenas de sorpresas. Debajo del mundo, en aquella estrella. Debajo de mi almohada, puesta en mis zapatos. Dentro de mis ojos, prendida en mis labios. Pero no te encuentro, Luz de mi prisión…
Ahora que el tiempo pasa, tengo un libro lleno de cuentos… Y ya sé mi cuento, el que huele a ti.
Llena de luz, deseosa, viva, despierta, arranca una a una sus tristezas. Se apresura; recorre a su magia para estar perfecta. Sedas, aceites, aromas, olores, colores y sones, todo de fiesta; mientras ella se viste y saborea aquel momento, en que él la vea.
Su boca toma sentido cuando él se acerca. Sus ojos se entreabren para mirarle. Su piel se despierta solo con el recuerdo de aquel momento. Sus manos le buscan. Su corazón le late. Su cuello se eriza. Su cuerpo entero lo anhela…
Y él pasa de largo… Tengo un libro lleno de cuentos.