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dijous, 7 d’octubre de 2010

El jardín de las delicias




El Bosco pintó el cuadro y Rafael Alberti lo contó.
Genial!

"...El diablo,
alocicudo, ocipelagudo, guernicuringudo y rabudo,
zorrea, pajarea, humea, mosquiconejea,
humea, ventea, peditrompetea,
Amar y danzar,
Beber y saltar,
Saltar y reir,
Comer y fornicar,
Oler y tocar,
Dormir y dormir,
Llorar y llorar,
Mandroque, mandroque,
diablo palitroque,
Pío, pío, pío,
cabalgo y me río,
Me monto en un dalle
y en un puercoespín.
En burro, en caballo, en camella,
En oso, en rana, en raposo,
y en un cornetín,
Perijo, perijo,
diablo carabijo.
Amor, hortelano desnudo.
¡Oh lejano jardín del amor!.
En un pie el manzano
y en cuatro, la flor.
Y en sus armadores
de filos y flores:
llaves, por el ano.
Birojo, birojo,
diablo del pantojo.
El diablo liebre tiene,
no tiene sin pilitiebre,
y su comitiva chiva estiva
así primitiva,
cara, a un palo
de ser aplastada.
¡Cuidado!.
Barrigas, narices,
arañas, lombrices,
ojos boquiabiertos,
partes aturdidas,
escobas perdidas,
vómitos, heridas,
¡muerte!.
¡Predica!, ¡predica diablo!.
Saltan tapaderas,
suben escaleras,
revientan calderas.
Y en los orinales letales, mortales,
los más infernales tangajos, pingajos,
tristes espantajos inertes.
Guadaña, guadaña diablo.
Telaraña.
El sueño.
El impuro, oscuro, seguro confín.
Y el llanto,
el espanto,
el viento de crujiente sinfín.
Pintor en desvelo.
Tu paleta sube al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno".